Fortalecer las capacidades institucionales para garantizar una participación ciudadana efectiva, inclusiva y articulada en un territorio con alta diversidad poblacional, dinámicas fronterizas complejas y brechas en el acceso a servicios y canales de interacción con el Estado.
Asimismo, se identificó la necesidad de consolidar la participación como un eje transversal en la gestión pública, permitiendo mejorar la legitimidad de las decisiones, la transparencia y la confianza entre ciudadanía e instituciones.
Se diseñó una estrategia integral basada en evidencia territorial, que incorporó herramientas de diagnóstico participativo, caracterización de grupos de interés y definición de mecanismos de participación adaptados a las realidades del departamento.
Se estructuró un modelo estratégico con ejes orientados al fortalecimiento de canales de atención, capacitación a servidores públicos y ciudadanía, promoción del diálogo público e inclusión de enfoques diferenciales, garantizando una implementación articulada y sostenible en el tiempo.